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Un año después del Trienio de la Alfabetización en El Salvador

Hace un año, se creó el Trienio de la Alfabetización en El Salvador con una proyección de trabajo orientada a contribuir a reducir el analfabetismo, elevar el nivel de escolaridad de la población y abrir paso a un enfoque estratégico que permita erradicar el analfabetismo e insertar una dimensión renovada de la educación con jóvenes y adultos.



Es preciso mencionar que previo a la creación del Consejo Ejecutivo, funcionó la Comisión Técnica de la alfabetización (2005-2006), quienes editaron el libro: Creando una Sociedad Alfabetizada. Esta primera iniciativa facilitó una serie de estudios, consultas y recomendaciones operativas y estratégicas que permitieron posicionar una visión renovada de los procesos de alfabetización en el país.


Ahora, las iniciativas del Consejo Ejecutivo del Trienio han permitido dinamizar las acciones y estrategias de la alfabetización en el país. En el primer año, el sector privado destinó importantes aportes económicos, diferentes gobiernos locales -entre ellos se destacan Santa Tecla, Antiguo Cuscatlán y Zaragoza - ofrecieron su colaboración y liderazgo para erradicar el analfabetismo.


Entre los aportes, se destaca la participación y movilización social, el incremento del financiamiento del Estado y la redefinición de sus programas; entre otros. En este año se han intensificado las acciones y la participación social, duplicándose la cobertura, el financiamiento y la acción municipal. También, los miembros de la Comisión de Educación de la Asamblea Legislativa se pronunciaron a favor de la iniciativa y proyectan una acción a favor de los programas educativos en la región centroamericana.




EN CIFRAS….



Pero, el desafío que señalamos hace un año se mantiene, la cantidad y calidad de las iniciativas aún son insuficientes. La realidad del analfabetismo no ha cambiado significativamente y los problemas fundamentales todavía persisten. Más de 759 mil personas de 15 años o más no saben leer, ni escribir. En el 2006, esta cifra representaba aproximadamente un 16.4% de analfabetismo a escala nacional. La población entre 15 y 59 años posee un analfabetismo del 16%, en la zona rural representa el 30% y para las mujeres asciende a un 34% en la misma zona.
Los departamentos de Morazán, Cabañas y La Unión son los que tienen mayor índice de analfabetismo con 34%, 24% y 25%, respectivamente. La población joven (15-24 años) muestra mejores resultados, pues en el 2004 pasó de un 7% de analfabetismo a un 5% en el 2006. El censo nos permitirá redimensionar el fenómeno, tanto en tasas como en cifras absolutas, la ubicación exacta para focalizar mejor los programas, la realidad de género y de ingresos.

El analfabetismo tiene un ámbito político central, revela una deuda social aún no resuelta, evidencia la falta de acceso a la educación, a las competencias fundamentales y al derecho humano básico. Sin embargo, debemos perfil con prioridad la educación de jóvenes y adultos no como un rezago sino como un derecho y un aprendizaje a lo largo de la vida que facilite crear competencias, valores y ciudadanía activa.

La visión cuantitativa explica la amplia gama de problemas sociales, constata las desigualdades económicas y sociales, las condiciones de vida de los diferentes grupos sociales. En ese marco, El Salvador no es la excepción y su población resultada afectada de acuerdo a los ingresos (la población de menores recursos enfrenta los niveles mas elevados de analfabetismo y exclusión social), grupos etareos ( el adulto mayor tiende a ser menos atendido por los diferentes programas), género (las mujeres y niñas siguen siendo las más afectadas, principalmente en las zonas rurales), geográfico (el área rural posee las tasas más elevadas de analfabetismo), étnicos (la población indígena no logra pleno acceso a los programas educativos), entre otros.


Sin embargo, debemos insistir en modificar la lógica de la educación con jóvenes y adultos, enmarcando la visión estratégica, considerar que “ ..la educación de adultos es y debe ser una verdadera educación, en el sentido de proceso que impulsa y fortalece el desarrollo físico, intelectual, afectivo, social y moral del ser humano, de acuerdo con sus necesidades, sus intereses y el contexto en el que se desenvuelve. De ninguna manera debe ser considerada como una educación de segunda, ni por quienes elaboran las políticas respectivas, ni por quienes la dirigen ni por quienes la imparten. … Con esa visión se consideran cuatro grandes y comprehensivas competencias culturales complejas: comunicación, pensamiento crítico, participación y resolución de problemas. Aunque por supuesto son competencias necesarias para el trabajo, de ninguna manera se pueden considerar como competencias laborales.” (JM Gutierrez-Competencias para la Vida, 2007)


DESAFIOS ...

Para lograr las metas hay que intensificar más los programas, el ambiente de movilización, despertar la conciencia social por la educación y un sentido de urgencia y compromiso nacional. Al ritmo establecido, es difícil lograr el 2% en la tasa de analfabetismo de la población joven y un 9% en la población entre 25 a 59 años.

En primer lugar, se debe aumentar la participación y el compromiso social, creando un ambiente de movilización por la educación del país; aumentar la inversión pública y privada; establecer compromisos con los medios de comunicación para que se motiven a contribuir en el proceso de alfabetización nacional.
En segundo lugar, se debe diseñar e implementar el instituto para jóvenes y adultos con visión, contenidos estratégicos y cambios pedagógicos que flexibilicen la oferta y atiendan la demanda educativa de acuerdo a la condición laboral y social e insistir en atender integralmente la realidad local de la demanda del servicio educativo.

En tercer lugar, se debe calificar el sistema educativo nacional para que no expulse a más niños/as del sistema escolar; hay que lograr atender la sobreedad, eliminar el analfabetismo funcional y la regresividad del sistema, esto pasa en gran medida por aumentar la calidad y la competitividad del modelo vigente. Es el momento de relacionar los procesos de alfabetización al ámbito laboral y social para facilitar la conexión entre la educación y su utilidad para el ejercicio de ciudadanía y la convivencia, educación para la vida.

En el ámbito pedagógico hay mejoras importantes, el PAEBA ha ampliado su enfoque del primer nivel, establecido en el código básico, a la continuidad educativa. De lo que se trata es de lograr una educación primaria (sexto grado), con un nuevo sistema de monitoreo y evaluación. Es importante hacer una revisión integral de las herramientas y los contenidos del aprendizaje basado en competencias, el modelo, la flexibilización y la calidad, el diseño, el tipo de servicio y los aprendizajes para la vida.

El Trienio de la Alfabetización es una oportunidad de país que requiere el compromiso de toda la sociedad, representa la oportunidad de asumir este reto desde un nuevo enfoque y lograrlo implica renovar integralmente la educación con jóvenes y adultos. Este proceso debería constituir un ejemplo de compromisos políticos concertar que se constituyan en Política de Estado, con los recursos suficientes para lograr el objetivo en el menor tiempo posible –

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